Un día para jugar
- Impacto Cultural

- 7 jun 2018
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 12 jun 2018
Por Arturo Guillén

El sábado 26 de mayo, no era un día ni tan frío ni tan caliente. Aunque el cielo daba la apariencia del final del día, en realidad recién empezaba. Eran las siete de la mañana, a esa hora hombres y mujeres caminando, casi como zombies, algunos en sus celulares, otros con caras iguales la representación del drama y la comedia en el teatro.
Esa mañana, en el pequeño local de Encuentros, había un movimiento inusual.
Una estructura construida en la época de la remodelación en El Agustino. Hecha de ladrillos lisos se levantaba una estructura de dos pisos, de un color rojo, con paredes pintadas con imágenes de niños jugando. En la esquina del local, se levantaba un altar a una virgen, adornada de flores. Una puerta de metal se encontraba abierta. Se veía algunas personas cargando en una moto taxi: mesas, juguetes, libros y frutas. En la puerta se encontraban dos personas de ascendencia española. Al ingresar vi a personas corriendo de un lado para otro, Entre todo ese movimiento de personas, encontré a Judith Alcantará directora de la asociación deportiva Martin Luther King, ella era una de las personas que estaban coordinando los últimos puntos para la actividad del “día del juego”.
Encuentros es una misión Jesuita en el distrito de El Agustino, está conformada por 4 agrupaciones: Casitas que tiene a su cargo el apoyo educativo y psicológico a niños y niñas en el distrito; asociación educativa Martin Luther King, este grupo se encarga de dar educación alternativa a personas que no han terminado su secundaria; asociación deportiva Martin Luther King, este grupo con asociación a la fundación Real Madrid proporcionan a los niños y jóvenes entrenamiento en el deporte rey en el Perú; Sinfonía por el Perú es un grupo de que se encarga de dar formación musical a los niños y niñas.
Los minutos transcurrían en ese pequeño espacio. Jhair Infanzón, un profesor de computación en Encuentros, al igual que los demás se movía de un lado para otro intentando ayudar en todo lo posible.
Me tocaba irme con Jhair y Judith al evento, fuimos caminando. El lugar se llama la “Jan”. En el camino cruzamos el mercado “Los Andes” donde nos detuvimos a tomar desayuno. Nos sentamos en una carretilla. Ya más tranquilos, me atreví a preguntarle a Judith la importancia del juego - El juego es parte de la vida de un niño, le ayuda a desarrollar sus capacidades sociales y además lo entretiene. Aunque últimamente se ha perdido esa noción del juego, los niños están metidos en sus aparatos electrónicos y se olvidan de socializar. A trávez de esta actividad pensamos en recuperar esos momentos que se han perdido-

El juego en la niñez es primordial, es uno de los primeros derechos que obtenemos gracias al acuerdo de las Naciones Unidas, en el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño. Cada nación, a través de este acuerdo, se compromete a respetarlo y defenderlo frente a todo mal. Los niños son una población vulnerable. Cada 28 de mayo se conmemora este día, para recordar el derecho al juego que tienen los niños y las niñas, y porque no decirlo, también lo tenemos los jóvenes y adultos.
Ya habíamos terminado nuestro desayuno, nos levantamos y seguimos nuestro camino.
La loza deportiva “La Jan” es un lugar en la séptima zona de El Agustino que tiene una cancha principal para futbol y espacios secundarios, que son para el básquet y un espacio reducido de juegos para niños. Este espacio está rodeado de rejas de metal con estructuras de concreto que sujetan todo el metal. Todos los espacios de la loza están hechas de concreto.
La puerta de metal, que es la entrada, se encontraba adornada por un cartel que dice, “Celebremos en Día del Juego”, colgada por debajo tiene tiras de colores, los colores del arcoíris. Al pasar la puerta se podía apreciar carteles pegados a los lados del lugar. Los carteles tenían escritos tipos de juegos muy distintos, se podía leer bowling, trompo, liga, michi, entre otros. En la parte del frente del recinto se apreciaban toldos ya armados, en lo que se leía: ludo, ajedrez, jenga. Al lado, del toldo de juegos, se encontraba un toldo que simulaba un estrado. Y al lado de esté se veía otro toldo que estaba provisto de colchonetas y muchos libros en cajitas tipo organizadores.
En “la Jan” se encontraban gran número de voluntarios, se los veía entuisiasmados y nerviosos pero con muchos deseos de empezar. La hora prevista para el comienzo del evento estaba llegando. Las nueve de la mañana marca el inicio del evento.
De a pocos, los grupos de niños participantes en Encuentros iban llegando. Los espacios disponibles en los juegos de iban llenando. El salta soga es uno de los primeros, los trompos también. A las 10 de la mañana aproximadamente había 200 niños. También se unieron grupos juveniles como del colegio la Inmaculada, grupos de voluntarios extranjeros y uno que otro padre curioso que llevó a sus hijos.

Se ven sonrisas, se escuchan carcajadas. Quizá es una de las pocas veces que se ha podido ver niños relacionándose juntos, cooperando entre sí, sin importar si ganen o pierdan, sin importar el género. Veo niños caminando con libros en mano, recostados en las colchonetas con libros en mano, leyendo atentamente, dibujando. Veo grupos de jóvenes participando en los juegos, saltando la soga, jugando fulbito de red.
Del estrado llaman a todos los niños para que se reúnan, va a comenzar la presentación de la asociación cultural Waytay, un grupo de jóvenes y adultos que buscan llevar la cultura al distrito de El Agustino. Javier Maravi se dispone a presentar su obra “Somos Libros Leamoslos Siempre”. Los niños se sientan en forma de media luna. Junto a él se encuentran sus dos compañeras: Ana Rosa Cardenas y Camila Maité. Ellos se ponen en posición de espaldas al público. Javier comienza a interactuar con los niños, haciendo una dinámica de calentamiento. La presentación principal consistió en 5 cuentos, alguno de ellos fue la liebre y el conejo, el troll y la caperuza, y otros 3 cuentos más.

Los niños y adultos rieron, participaron y se educaron sobre la importancia de la lectura. Terminado la participación de Waytay el juego libre siguió.
Pasado una hora, había otra presentación. Le toco el momento a Manuel Conde “cuenta cuentos”, un cuentista del barrio de El Agustino que se ha dedicado a buscar la manera de entretener a los niños del distrito. Él deleito con su cuento gráfico “¿De quién es ese queso?” En este espacio se requirió la participación de todos los asistentes, ya que era un cuento que requería de la imaginación del público. Al terminar la presentación hubo un pequeño espacio dónde los asistentes pudieron compartir una pequeña merienda.

Ya al retirarme me encontré hacia la puerta para salir me encontré con un Aldair, un puberto de 13 años. Qué en palabras sencillas me explico la importancia de estar celebrando esté día del Juego. “El juego es lo único que nos distrae de nuestras tares, estrés y problemas que tenemos día a día, no debería de ser negado a nadie porque es nuestra forma de socializar y desarrollarnos como personas.”


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