De papel y de cartón: Creando espacios para escritores y lectores.
- Impacto Cultural

- 3 may 2018
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 8 may 2018

Por Pierina Denegri
Maria José, conocida como Majo por sus estudiantes, es una de las profesoras del colegio José Antonio Encinas que inició un proyecto llamado La Ingeniosa Cartonera. Esta editorial busca democratizar el acceso a la cultura y a la lectura. Nos cuenta sobre la historia del proyecto, sus logros y las motivaciones personales que la llevaron a seguir con este proyecto.
Quisiera que nos hables de ti primero, tu nombre completo, tu edad y a qué te dedicas actualmente.
Yo soy Maria José Montezuma Jaramillo, tengo 31 años y estudié en la Universidad Ruiz de Montoya la carrera de Educación. Estuve trabajando en diversos colegios hasta que llegue al JAE (José Antonio Encinas) y acá me dedico al área de comunicación. Como es un colegio pequeño y solo hay una sección por año entonces enseño a todos los grupos de secundaria y desde el 2013 fundamos con los chicos de primero de secundaria, La Ingeniosa Cartonera que surgió como un proyecto de lectura y se ha convertido en algo más institucional.
Me podrías contar un poco sobre cómo nació La Ingeniosa Cartonera.
Surgió como un proyecto de lectura porque el primero de secundaria de esa época tenía dificultades en comprensión lectora, sobretodo de textos literarios de lenguaje metafórico. Justo, por casualidades de la vida, Erica (la directora del colegio) había viajado a Buenos Aires y se había encontrado con un quiosco de periódicos que vendía libros de cartón y me regaló uno para que lo viera y si se me ocurría hacer una cartonera. Lo revisé y vi que el tema era más complejo que solo hacer libros de cartón y justo en ese año hubo una feria contracultural en el parque Washington que organizaba la municipalidad de lima y ahí conocí a Renzo Farje, que era uno de los fundadores de la segunda camada de Sarita Cartonera. Ahí nos presentó libros objeto, luego libros cartoneros, nos explicó la historia de las cartoneras, nos enseñó a encuadernar y al final cada quien se llevaba su libro. Yo le hablé después de ese taller y le dije que si podía venir al colegio a explicarnos más cosas y enseñarnos a cómo encuadernar porque yo quería hacerlo pero no tenía idea de cómo conducirlo en un grupo, entonces vino y nos pasó imágenes sobre el trabajo que hacía Sarita Cartonera con los recolectores niños y adolescentes del Rímac. Ellos les compraban cartón pero también les enseñaban a pintar las portadas de los libros, leían juntos y hacían un proyecto más allá de la venta del material. A partir de ahí nació La Ingeniosa Cartonera con nombre y todo.
¿Cuáles fueron sus primeros pasos como cartonera?
Hicimos los primeros libros y gracias a Renzo fue que los lanzamos. Se trataba de leer varios cuentos y analizarlos, para que los chicos y chicas desarrollen las habilidades de comprensión lectora y el pretexto era hacer una publicación. Terminamos haciendo dos: una recopilación de cuentos de Julio Cortázar y Julio Ramón Ribeyro y otra de Augusto Monterroso y Daniel Alarcón. En ese tiempo no éramos conscientes de que debíamos difundir a escritores poco conocidos, porque nuestro objetivo era desarrollar habilidades de lectura. Ahí terminó la primera etapa de La Ingeniosa Cartonera.
¿Después qué vino?
Al año siguiente hicimos un libro sobre comparación de libros que tenían versiones en películas, con el pretexto de aprender a hacer un texto comparativo. Hasta ese momento La Ingeniosa tenía como objetivo encuadernar, pero en el 2015 hicimos un libro más a conciencia, que se llama Generación Presbítero: Literalmente Muertos.
Tiene un nombre bien curioso, ¿tiene que ver con el Presbítero Maestro?
Exacto, era una ruta literaria por el Presbítero Matías Maestro y empezó porque la promoción de esa época quería ir al cementerio para conocer y yo justo tenía que tratar a los autores y autoras peruanos como parte de la clase. Los chicos pensaron en formas de ayudar, como limpiarlo u ofrecer visitas guiadas, pero no era viable. Finalmente nos dividimos en grupos y analizamos qué tumbas habían de qué escritores. Según cada autor buscamos información sobre la corriente literaria a la que perteneció, un poco de su biografía y se presentaba con una antología de su obra. Esos libros servían como una guía para visitar el Presbítero también. Los presentamos en la Casa de la Literatura.
Me puedes comentar un poco sobre el Ayer te leí, que es otro de los eventos que realizan como La Ingeniosa Cartonera.
En el 2016 empezamos con ese proyecto, que se basó en escribir nuevas historias a partir de lo que habían leído en verano, que se llamó Nuevas visiones de antiguas versiones. Al año siguiente hicimos un trabajo con otro colegio, buscábamos confrontar a los estudiantes con otra realidad y ayudar de alguna forma. Hicimos juegos de mesa a partir de los textos que leímos y también cartoneamos algunos libros para donarlos a la escuela Faustino Sánchez Carrión, ubicada en Carapongo. Les donamos lo necesario para que tengan una ludoteca literaria y una biblioteca cartonera.
¿La Ingeniosa tiene contacto con otras cartoneras?
Claro, poco a poco fuimos surgiendo en los espacios literarios y Amaru Cartonera, de Johana Casafranca, se contacto conmigo y tenía una visión más radical de las cartoneras en cuanto a su modo de supervivencia, hasta era pensada como una forma de hacer economía sostenible en comunidad. Entonces, nos convocó para hacer una especie de frente cartonero para apoyar en la Antifil. El grupo lo conformamos las cartoneras Sullahuayta, Chakra, Viringo, Chuska Palabra y Trilce. Cuando compartimos experiencias me di cuenta que nuestra cartonera lo que buscaba era dar más espacios para que la gente escriba y que otras personas puedan acceder a libros. Ahí fue cuando el objetivo de La Ingeniosa fue más claro.
Tengo entendido que tu hiciste una tesis justamente sobre tres experiencias cartoneras en colegios, sobre sus alcances, posibilidades y debilidades
Es que era un tema en el que estaba tan sumergida que tuve que hacerlo, además me ayudó a analizar el proyecto de La Ingeniosa en sí, porque pude encontrar nuestros puntos fuertes pero también lo que nos faltaba mejorar.
Entonces ¿Cuáles fueron las debilidades que encontraste en La Ingeniosa?
Me di cuenta que una de las dificultades era el impedimento de salir a otros espacios, que los chicos y chicas de secundaria consumen muchos best sellers o mucha literatura comercial y producimos libros cartoneros pero también le faltaba ese otro componente independiente y ahí surgió La Otra, la feria bibliodiversa.

¿De qué trata esa feria?
Se convoca a editoriales independientes, a fanzines, ilustradores, gente que hiciera talleres gratuitos para el público, para fomentar un espacio de encuentro con el público con productos o proyectos independientes y ahi el publico objetivo era llegar a los chicos y chicas del colegio por eso fue acá, pero cualquiera podía venir y este año se viene la segunda edición.
Tengo entendido que en La Otra no se cobran los stands ¿por qué?
Porque nuestra idea no es lucrar, sino generar un espacio para los autores y autoras que no son tan leídos. Lo que sí les pedimos es que nos donen libros de su autoría para las bibliotecas de acá.
¿También participan los estudiantes del JAE?
Claro, este año van a tener un espacio para presentar los productos que salgan del Ayer te leí.
¡Qué genial! Y nos puedes comentar un poco sobre qué tratará este año.
Sí, justo estamos coordinando que se basará en experiencias sensoriales basadas en un libro, tienes el libro pero hay que pensar en construir actividades de contexto para que el lector sepa quién es el escritor y en qué tiempo escribió. Luego, durante la lectura se harán actividades en cuanto a lo sensorial, por ejemplo, si el libro propone que huele a algo, tratar de capturar la esencia. Al finalizar también se propondrán actividades.
Otro de los temas que me gustaría preguntarte es por qué seguir con esta iniciativa más allá de las aulas, por qué los talleres, por qué tu tesis. Personalmente qué fue lo que te motivó a continuar con este proyecto.
Creo que en el camino fui descubriendo que significaba uhm.. bueno, no más allá de las aulas, porque en esos espacios significa un montón. Pero me permitió darle la dimensión exacta que tenía una cartonera, que la fuimos construyendo inclusive hasta con los mismos chicos y chicas en paralelo. Les iba preguntando cosas y me decían queremos que llegue a más, pero solo lo leemos nosotros y así íbamos construyendo. Creo que el encuentro con Johana Casafranca fue significativo (de Amaru Cartonera) fue significativo para darme cuenta que teníamos un potencial que podíamos aprovecharlo más. También en la maestría de literatura llevé cursos diversos a los cuales me metí para encontrarle un sentido a la enseñanza de literatura.
¿Por qué te cuestionas la enseñanza de literatura?
Siempre me ha parecido como difícil encontrarle un sentido no sé si práctico, porque no necesariamente tiene que ser práctico, per un sentido a lo que estoy enseñando. ¿Para qué aprender literatura clásica? Puede ser que sea entretenido o simpático, pero puede quedar en el gusto de que hermoso escribe. Inviertes tanto tiempo en eso, y bacán porque desarrollan su pensamiento abstracto y conoce las metáforas. Yo sentía que algo faltaba. Entonces como era una duda personal, encontré en lo cartonero un respiro de que este mundo literario se podía conjugar con el derecho a la cultura, con la democratización de la lectura. Además, pensé que La Ingeniosa podía ser un espacio para democratizar el cánon literario, ya que no solamente mostramos a los autores más reconocidos. Mostramos a hombres y mujeres de cualquier condición que planteen historias interesantes y que no tienen el espacio que se merecen.
Datos:
- La Otra. Feria Bibliodiversa se llevará a cabo el sábado 2 de junio, de 2 p.m. a 9 p.m., en el Colegio José Antonio Encinas (Jr. Tacna 465, Magdalena).
- Contará con la participación de editoriales cartoneras, fanzines, ilustradores, editoriales independientes, de libros usados y de proyectos poéticos.
- El ingreso es libre.













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